La Gratitud una llave de bendición.

 

La gratitud es la oración más poderosa que cada ser humano se puede regalar; es tan profundo este sentimiento, que agradecer es elevar el espíritu a niveles muy altos de sabiduría donde nos hacemos uno con el todo

 

            “Aquel día, me desperté con mucha flojera y renegando de todo, con trabajo pude deshacerme de las cobijas. Me dirigí al baño arrastrando los pies, mientras maldecía el tener que levantarme de la cama sin poder quedarme en ella todo el día ¿Por qué tener que trabajar? ¡Esa sí era una verdadera maldición!

            Salí de mi casa en dirección a la oficina en mi vehículo con asientos de piel y con aire acondicionado, observando en el camino el pavimento humedecido por la lluvia, y seguía maldiciendo el tener que ir a trabajar. El semáforo marcó el alto y de pronto, como un rayo, se colocó frente a todos los automóviles algo que parecía un bulto.

            Por curiosidad abrí más mis ojos somnolientos y pude descubrir que lo que parecía un bulto, era el cuerpo de un joven montado en un pequeño carro de madera. Aquel hombre no tenía piernas y le faltaba un brazo. Sin embargo, con su mano izquierda lograba conducir el pequeño vehículo y manejar con maestría un conjunto de pelotas con las que hacía malabares.

            Las ventanillas de los automóviles se abrían para darle una moneda al malabarista que llevaba un pequeño letrero sobre el pecho. Cuando se acercó a mi auto pude leerlo: Gracias por ayudarme a sostener a mi hermano paralítico. Con su mano izquierda señaló hacia la banqueta y ahí pude ver a su hermano, sentado en una silla de ruedas colocada frente a un atril que sostenía un lienzo, y movía magistralmente con su boca un pincel que daba forma a un hermoso paisaje.

            El malabarista mientras recibía ayuda, vio el asombro de mi cara y me dijo: ¿Verdad que mi hermano es un artista?, por eso escribió esa frase sobre el respaldo de su silla’. Entonces leí la frase que decía: ‘Gracias Señor por los dones que nos das. Contigo no nos falta nada’.

            Recibí un fuerte golpe en mi interior mientras el hombre-bulto se retiraba y el semáforo cambiaba del color rojo al verde. Mi semáforo interior cambió desde aquel día. Nunca más se me volvió a encender la señal de alto que me paralizaba por la pereza. Siempre he tratado de mantener la luz verde y realizar mis trabajos y actividades sin detenerme.

            Aquel día descubrí que ante aquellos jóvenes, yo era el paralítico. Desde aquel mismo día, nunca he dejado de agradecer. Ahora no tengo todo lo que quiero; pero le doy gracias a Dios por lo que tengo, ahora todos los día digo: ‘Gracias Señor por los dones que me das y ayúdame a ser día a día mejor persona, un aporte positivo para el mundo’.

 Anónimo.

            Tenemos el hábito de culpar a los demás de lo que nos sucede, de quejarnos todo el día, pensando que mientras más lo hacemos, quizás habrá una solución mágica, aunque sea a través de una explosión colectiva o algo por el estilo. Nada más lejos de la realidad, cuando entendamos que todo, absolutamente todo lo que nos sucede es por alguna razón y que en medio de lo negativo siempre hay lecciones positivas, además tenemos en gran parte  responsabilidad, nuestra vida entorno cambiará.

 

Usted se preguntará, ¿Es qué ahora también soy responsable de la inflación, del cambio climático y hasta del gobierno?  Pues le tengo que informar que sí. Tenemos una vida individual y pertenecemos a un colectivo, somos parte de una sociedad; por lo tanto, nuestro poderoso pensamiento también crea esa realidad, somos responsable  tanto  de lo que nos gusta, como de lo que no queremos.

En la actualidad, estamos aprendiendo  a ser ciudadanos, antes solo pensábamos como habitantes un poco egoísta, solo en nosotros. Mi gente, sí creemos que tenemos un Dios poderoso que creó el cielo y la tierra, nos diseño a su imagen y semejanza, que respiramos  en abundancia, que la naturaleza nos enseña y la observamos hermosa y abundante, también podemos disfrutar de todas esas maravillas.

Sí comenzamos a activarnos como hijos de Dios, poderosos y agradecidos, aprendemos a perdonar y  tolerar y ser cada vez mejores seres humanos. La gratitud en los buenos y malos momentos, significa que hay esperanza de cambio y desde la humildad, estaremos preparados para ser bendecidos y bendecir y aún más aprender las lecciones de la universidad de la vida, por un mundo mejor. La vida es actitud.

 

Tania García.

Comunicadora Social.( CNP.17652)

Especialista en Mercadeo y asesoría de imagen

Conferencista en emprendimiento y liderazgo

Ancla Unión Radio.

Programa: Área Informativa de 3 a 5pm. 88.1 Fm

@tania_comunica

radioinformativa@gmail.com

 

 

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