Cuando la vida se convierte en un eterno carnaval

 

 

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“Las máscaras no son más que sombras que esconden el rostro original  y  por distintas razones cubren el verdadero ser que no te  permiten ser feliz y único como tu huella digital”

En busca del rostro genuino….

            “El problema con usar máscaras para manejarse en la sociedad, es que al tiempo, ellas tiendes a quedarse pegadas al rostro. También existe el riesgo de que olvidemos nuestro verdadero rostro, que se nuble el día de nuestra vida, una circunstancia que deviene en intrascendencia y frivolidad, una especie de proceso degenerativo del alma, reversible si nos atreveremos a volver a ser nosotros mismos.” Chamalú

La vida se torna lúgubre cuando la convertimos en un carnaval y no es precisamente de disfrute y alegría sino cuando nos montamos máscaras de autoengaño cada media hora que nos esclavizan y convierten al individuo en un esquizofrénico social que justifica sus crisis con un contexto colectivo injustificable, es importante que usted se sincere en este momento y se quite la máscara de autoengaño, esa que no lo deja avanzar y que lo mantiene respirando, pero usted sabe que hay algo que no funciona y que no quiere ver, pero al parecer la máscara lo disimula, en este examen individual camino a la libertad debemos preguntarnos ¿Tenemos máscaras? ¿Cuántas? ¿Son necesarias? ¿Somos sus esclavos? ¿Nos hacen sentir bien?

            Surgen muchas interrogantes y, es que acaso, somos como algunos payasos que después del show no se quitan la máscara ante el público porque su rostro verdadero esconde grandes tristezas y se ha convertido en su eterna oscuridad. La auto indagación tiene un único propósito: evolucionar, crecer y convertirnos en seres equilibrados, alegres, entusiastas, exitosos, genuinos, gente de fe. Analiza algún problema tuyo actual. Quítale todas las capas superpuestas de tus reacciones, descubrirás mucho de ti mismo.

            La primera reacción suele ser siempre de justificar que los demás tienen la culpa y no tus conflictos interiores. Se nos ha educado de tal manera que siempre proyectamos todas nuestras cargas a los demás. Se nos ha enseñado a mirar hacia el exterior y no hacia el interior. La siguiente capa suele ser la del enfado, del enojo, el resentimiento o la frustración. Finalmente, descubrimos detrás de esta capa el principal motivo: el abandono, el dolor de no ser amado y la falta de amor.

            Una mirada retrospectiva de cómo esto ha sucedido en tu vida y cómo ha servido para despertar una herida pasada, quizás de tu infancia, determina como el dolor actual se corresponde con la crisis de los primeros años de tu vida o alguna situación pasada. Darse cuenta que estos dos dolores son en realidad el mismo, es un progreso muy importante. A partir de esto, al revisar los problemas, descubrirás un patrón que se repite. Es un círculo. La situación se repite con escenario diferente; es la manifestación del mismo bloqueo interior que te has creado a nivel inconsciente.

            Una herramienta para detectar aspectos inconscientes de uno mismo, es usar las relaciones como espejos. Es decir, usar las relaciones como reflejo de lo que necesitamos conocer. Los aspectos interiores que no integras correctamente aparecen reflejados en los demás.

            Las personas que nos hacen sentir incómodos, que no nos atraen o que incluso nos provocan rechazo son fieles reflejos de nuestra sombra, de aquella parte de nosotros mismos que repudiamos. C.G.Jung, Freud, H. Hesse y muchos otros autores importantes han trabajado con estos conceptos ampliamente.
            El desafío al que nos enfrentamos consiste en estar abiertos al descubrimiento de las pautas de nosotros que estas personas reflejan, y aprender la forma de expresarlas de manera más armoniosa.

            En necesario sanarnos y rescatar nuestro verdadero rostro. Un ser genuino transita hacia la luz y por ende hacia la felicidad; obsérvate, elimina las máscaras,  no te escondas detrás de ellas, rescata tu verdadero rostro, ese bello brillo con el que naciste, los bebes son bellos y huelen divino porque son puros, Dios nos manda hermosos a cumplir nuestra misión y el algún lugar del camino perdemos el norte y en vez de mirar al cielo y pedir ayuda, escondemos la cabeza y como nos avergonzamos de nuestra desobediencia nos montamos máscaras y vidas paralelas que nos terminando matando o provocando sufrimientos innecesarios, sea su amigo, no atente contra usted, atrévase a buscar ese rostro hermoso con la mirada pura con la que vino al mundo y esa verdad lo hará libre para transitar como un verdadero guerrero de luz por la hermosa universidad de la vida y lo amaran por lo que es, no por  su rostro inventado y feo. Las máscaras por un rato causas risas pero cuando se eternizan causan dolor. En sus manos esta l rostro que quiere lucir a partir de este carnaval. Cuídese mucho, tome previsiones, disfrute y sobre todo sea humano.
            Excelente semana.

@taniabrechas

 

 

 

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Un comentario en “Cuando la vida se convierte en un eterno carnaval

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